
Durante nuestra escapada de tres días al Hotel Senator Huelva, mi madre y yo vivimos un momento digno de una comedia. La primera mañana, después de disfrutar del desayuno en el buffet del hotel, decidimos subir a la habitación para recoger nuestras cosas antes de salir a explorar la ciudad.
Mi madre, que le tiene pánico a los ascensores acristalados porque se ve todo desde lo alto, intentó armarse de valor para subir. Justo cuando las puertas se cerraban, se dio cuenta de que había olvidado su bolso en la cafetería. En su prisa por detener el ascensor, apretó todos los botones, incluyendo el de emergencia. Las puertas se abrieron y cerraron varias veces, y el ascensor comenzó a detenerse en cada piso.
Mi madre, ya nerviosa, se aferró a mi brazo mientras intentábamos no reírnos demasiado. Los otros huéspedes nos miraban con una mezcla de diversión y desesperación. Para romper el hielo, mi madre comentó con una sonrisa: «¡Es que nos encanta conocer todos los pisos del hotel!» Todos empezaron a reír, y la situación se volvió mucho más llevadera.
Finalmente, logramos salir del ascensor y recuperar el bolso. Esa pequeña aventura se convirtió en el tema de conversación del día y nos dio una buena dosis de risas para empezar nuestras vacaciones en Huelva.
-David S.