
Érase una vez en un mes de julio caluroso unas vacaciones en Roquetas en el Diveroquetas, hotel de diversión. Tras pasar el día entre sus piscinas, spa, toboganes, comer en su buffet, disfrutar de sus animaciones, mi hijo vio en una de sus máquinas un coche de Cazafantasmas. Siempre nos pedía echar un euro para conseguir el coche, pero nosotros le explicábamos que es muy difícil conseguirlo. Él decía: «Venga, vamos a intentarlo» hasta que ya aprendió por sí mismo que no por mucho intento iba a conseguir el coche y dejó de pedirnos monedas para jugar a las máquinas.
Muchas gracias por hacernos disfrutar en nuestras vacaciones con todas vuestras ofertas.
-Sonia J.