
Esta es la historia de un niño de 4 años al que le daba vergüenza bailar e interactuar con otros niños de su edad. Al ser hijo único, siempre se quedaba con sus padres, no quería ir con los monitores ni al club y, aunque los animadores le insistían, era imposible que bailara ni un solo día. Año a año ese niño fue creciendo y disfrutando cada día más y más del hotel Playaballena. Ahora es un orgullo ver cómo ese peque se ha convertido en un niño extrovertido, baila el pool dance, se sube al escenario del teatro, juega y se divierte con todos los niños y disfruta más que nadie de las vacaciones.
¡Gracias animadores de nuestra ya pequeña familia del Playaballena!! Por lograr hacer felices a los niños y los que ya no lo somos tanto.
-Luis R.