
Todo ocurrió una noche de verano en el hotel Playasol, en la cual se hacía un espectáculo para niños pequeños. En el escenario estacionado en el hotel, y la persona responsable de ponerse el traje, estaba indispuesta, así que no lo pensé dos veces y me ofrecí a ponérmelo yo, ya que el traje era demasiado grande para los monitores, y yo daba la talla perfecta.
Todo esto fue a raíz de que ya conocía a los monitores de ocio y del hotel, (ya que llevaba cuatro años veraneando en dicho hotel). Lo peor fue el calor que daba eso en verano a 25° con el calor húmedo de Roquetas de Mar (Almería)… Jajaja, pero bueno, todo fue por una buena causa, ya que era por los niños, y las risas y el recuerdo lo llevaré siempre conmigo.
Será una bonita experiencia que acabaré contando a mis hijos el día de mañana.
-Christian L.