
Este año volvimos al Diveraguadulce, con ganas de participar más en las actividades que hacen los animadores y con incertidumbre por saber cómo lo llevaría el niño, que con 13 años, era una incógnita. Pues nada más llegar ya conoció a un amigo y fueron formando una pandilla muy divertida e independiente (sólo lo veíamos para dormir y desayunar).
Nosotros,al empezar a realizar las actividades fuimos conociendo a otras familias con las que hicimos piña. Todo el día riendo que teníamos hasta agujetas. Tan bien hemos estado, que el último día bajamos a recepción para alargar un día más (los que pudimos). Finalmente, el último día fue apoteósico y nos dijimos «hasta luego» con alguna lágrima.
Ahora tenemos un grupo de whatsapp llamado «Una noche más, ohhh», familias de Mérida, Murcia, Madrid, Granada y Badajoz.
Y el niño, y después mi mujer me dijeron: las mejores vacaciones de mi vida. A lo que yo me sumo y lo reitero.
¡Deseando volver!
-David C.