Una pelota de tenis, un chichón y buena gente

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En aquel caluroso día de verano, mi familia y yo llegamos al hotel de Almuñécar con muchas expectativas de pasar unas vacaciones inolvidables. Sin embargo, lo que no esperábamos era que apenas entrar en la piscina, un niño travieso lanzara una pelota de tenis directamente a mi cabeza.

Yo me encontraba relajada dentro del jacuzzi de la piscina. Relajada hasta ese momento, claro está! jajaja. El golpe fue tan fuerte que sentí un fuerte dolor y rápidamente vi cómo un chichón empezaba a crecer en mi frente. Alarmados, por el tamaño que estaba tomando esa protuberancia, mi marido me llevó corriendo a la recepción del hotel, ya que voy en silla de ruedas y necesito ayuda para desplazarme. Nos atendió la subdirectora muy amablemente. Nunca olvidaré la cara de preocupación y susto que puso la pobre mujer, con su barriguita de embarazada, al verme en la silla de ruedas y pensar que algo grave había pasado en la piscina. Rápidamente le explicamos lo sucedido para que no se alarmase y todo quedó en un susto.

Después de empatizar con nosotros y cuidarnos en todo momento, nos mandó al bar a pedir hielo para ponerlo en mi frente. Fue en ese momento que conocimos al simpático camarero, quien no solo nos atendió con amabilidad, sino que también se convirtió en nuestro amigo durante toda nuestra estancia en el hotel y durante los años consecutivos que hemos seguido yendo. A lo largo de los años, cada vez que regresábamos de vacaciones, él nos recibía con una sonrisa, alegrándose al vernos y nos trataba como si fuéramos familia.

La subdirectora también se convirtió en alguien especial para nosotros, siempre pendiente de nuestras necesidades y viendo cómo año tras año iba creciendo nuestra niña.

Así, lo que comenzó como un pequeño percance en la piscina se convirtió en una bonita historia de amistad y cariño que perduró y perdurará a lo largo del tiempo. Y todo gracias a una pelota de tenis, un chichón en la frente y un camarero y subdirectora que nos acogieron como parte de su familia en el hotel Senator.

– Laura P.

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