
La historia que voy a contar es una historia real.
Todo empezó un verano de 2009, cuando mis padres decidieron ir de vacaciones a Roquetas de Mar, al aquel entonces Playa Azul. Tanto nos gustó este hotel que en 2010 decidimos repetir, y en 2011, y también en 2012, ¡A si! Y en 2013, 2014 hasta 2015. De esos años tengo muchísimas anécdotas, a destacar una en cuestión que es la que os vengo a contar a continuación.
De estos primeros años poco recuerdo, ya que solo tenía 4 o 5 añitos, así que nos situaremos en el verano de 2011. Unos padres con dos niñas, una de 3 añitos y otra con 6 (yo). Una niña risueña y poco vergonzosa que se pasaba horas y horas con animación en las distintas actividades que realizaban a lo largo del día, no le importaba si era en el miniclub o acompañando a sus padres en las actividades de mayores. Y aquí toca destacar a dos animadores a los cuales nunca olvidaré, Coro y Pepe (el otro protagonista de esta historia).
A lo largo de los años, ellos seguían de animadores en Playa Azul, y nosotros repetíamos cada verano, por lo que ya hicimos amistad; horas y horas eran las que yo me pasaba con Pepe para arriba y para abajo, ya llegó un momento en el que dejé al lado el miniclub y simplemente iba con Pepe a todos lados; al tiro con arco con los pensionistas, al golf con los adultos … Para mí Pepe era el mejor, y le recuerdo con mucho cariño. Era el novio que siempre había querido tener (recordando que tenía 7 años). En 2013 recuerdo hacer a mis padres colarse en PlayaSol para despedirme de él antes de volver a casa, ya que le tocaba hacer un show allí.
Al año siguiente antes de irnos a Roquetas, recuerdo a mis padres chinchándome, diciendo que Pepe me gustaba y mi reacción, como una niña de 8 años, fue salirme fuera de casa y llorar, replanteandome si el no podría ser mi futuro marido. Cuando llegamos al hotel ese año no le dirigí la palabra en todas las vacaciones. El año siguiente fue parecido, no tuve valor ni para mirarle a los ojos, pero esta vez en arrepentimiento por mi comportamiento del año anterior, a excepción del último día, que le di un beso ,y solo porque sabía que era la última vez que nos volveríamos a ver, o no…
Al pasar los años, en 2018, en una excursión del instituto, de camino a Sierra Nevada , paramos en un bar de carretera y allí estaba, no me lo podia creer , y como tonta que fue, mi vergüenza ganó como de costumbre y no le dirigí la palabra.
Esta es la historia de mi primer «amor«.
-R.